Ahorrador Energia

Por qué es esencial el ahorro de energía

Todos hemos escuchado la máxima que reza: la energía no se destruye (o no deja de existir), únicamente se transforma. Sin embargo, ciertos recursos que ocupamos para obtener energía (no para crearla, pues si no se puede destruir tampoco se puede crear, solo cambiar su forma), sí dejarán de existir en un futuro, para muchos de ellos, no muy lejano.

Y esto lo sabemos la mayoría de ciudadanos responsables y al tanto de nuestro entorno, es decir, los que no nos preocupamos, sino que nos ocupamos en gratificar hasta donde nos es posible a nuestro hogar, el único planeta que conocemos o tenemos la certeza de hacer posible nuestra existencia: la Tierra. Para todos nosotros es bien conocido que, ante tal estado de las cosas, no todo está perdido, sino que existen alternativas tanto para generar electricidad como para el ahorro de energía, ya que ambas cuestiones son capaces de coadyuvar en la conservación del medio ambiente.

Por otra parte, es posible que, a pesar de haber escuchado con anterioridad lo que aseveramos en el párrafo introductorio, pocos comprendan a cabalidad lo que quisimos decir, o más aún, lo que ciertos conceptos e ideas implican en torno a estos temas, y de ahí que no se observe la importancia que tienen los mismos, ya no para los demás o lo que nos rodea, sino para nuestra persona y nuestros seres queridos.

Así pues, para todos los que no lo tienen claro, hemos preparado el artículo del día de hoy, o dicho con otras palabras, en esta publicación nos encargaremos de destacar lo esencial del ahorro de energía y las alternativas para la obtención de este combustible, sin el cual muchísimas actividades a las que estaos acostumbrados, no podrían desarrollarse. Al mismo tiempo buscaremos poner de manifiesto la importancia que tiene todo esfuerzo por cuidar de la naturaleza y todas las bondades que brinda a nuestra especie y a todas las demás, porque de ellas también dependemos.

Comencemos entonces por clarificar todavía más la ley con la que comenzamos, en la que no debemos confundir “crear energía” con “producir energía”. Quizá en la confusión de estos términos radica el que muchos no puedan entender la magnitud ya no de malinterpretar palabras similares, sino cuestiones básicas de nuestra realidad que son descuidadas por razones muy diversas, restándole importancia a los hombres de ciencia que han buscado comprender su entorno en más de un plano, es decir, pasar de lo que se percibe más fácilmente, a lo que subyace o lo que está debajo de aquello que vemos “a primera vista” (así el mundo de la física y la química, por ejemplo).

Entonces, crear es un verbo que debemos entender como la acción de “hacer existir algo”, y si la energía NO SE CREA, no es que no exista, sino que no está en nuestro el poder “engendrarla”, como a un hijo, porque no le estamos dando vida, ella ya está allí, pero en una forma distinta. Por eso, justamente, los seres humanos únicamente somos capaces de producirla, es decir, con base en diversos materiales, herramientas y mecanismos o procesos, podemos transformarla en un “bien” o algo útil para hacer andar o funcionar otras cosas.

Destacar la importancia de la ley de la conservación de la energía es necesario por dos cuestiones: primero porque nos ayuda a identificarnos como seres humanos y no como dioses que pueden hacer aparecer de la nada aquello que se necesita para la vida (hasta el alimento es energía para la vida, pero si sobreexplotamos los cultivos o el ganado tendremos carestía).

En segunda, porque nos ayuda, al mismo tiempo que vemos nuestras limitantes, a buscar nuevos caminos para solucionar nuestras problemáticas como especie capaz de tomar de su entorno la materia prima para la vida (nuestro desarrollo cotidiano opera gracias a la energía eléctrica, por ejemplo, y esta se extrae del medio que nos circunda). Si nos ocupásemos más de la ciencia, o de lo que busca, en lugar de seguir sobreexplotando ciertos recursos naturales no renovables, tales como el petróleo y otros combustibles fósiles, veríamos que la tecnología, como resultado de la inquietud que la hace surgir, está para hacer equipo con nosotros y ayudar a nuestro hogar a sanar sin seguir perjudicándolo en la misma medida.

Ahora bien, salirse del sistema o cambiar de la noche a la mañana aquellas costumbres y bienes que se tienen para el andar diario es algo complicado pero no imposible, es decir, que pasar de consumir electricidad de la que nos provee la instancia designada para ello, en el caso de México, la Comisión Federal de Electricidad, a la que nos otorgue un sistema de obtención y transformación de energía como el eólico o uno solar (que aunque se conecte a la red de la CFE, es privado y trae muchas ventajas).

Es un paso radical, más no irreal o que no valga la pena su esfuerzo. Ponemos tal ejemplo no solo porque en Mase Energy nos enfoquemos en la producción de “energías verdes”, sino porque engloba tanto formas de actuar (las costumbres), por ejemplo, no apagar la luz cuando no se necesite, hasta el tipo de sistemas para la satisfacción de electricidad con los que contamos en casa. ¿Te gustaría ser diferente al común denominador? Y, además, ¿obtener beneficios por ello? Por si fuera poco, ¿ayudar al mismo tiempo a revertir los daños que hemos ocasionado al medio ambiente? O, ¿al menos no seguir generando más estragos?

Si respondiste afirmativamente a alguna de las preguntas anteriores, eres una persona preocupada por su entorno y por los suyos, para la que el concepto de ahorro de energía es esencial y para la que Mase Energy tiene justo lo necesario, así que contáctanos y cambia tu vida con nuestras propuestas de energías amigables.

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