La energía eólica | Mase energy

Energía eólica: la sabiduría de la naturaleza

La tecnología ha dado pasos agigantados a largo de la historia de la humanidad pop over to this web-site. Esta actividad ha traído consecuencias buenas y malas. Pero ha sido la labor del hombre de ciencia corregir los errores y aprender de ellos. Una de estas cualidades ha sido aprender del pasado y retomar el camino de viejas tecnologías, como la energía eólica. Algo que Mase energy ha mirado con gran atención.

Primero, hay que poner un poco de contexto. Todos los científicos y creadores de nuevos inventos han buscado como base teórica fundamental mejorar la calidad de vida de los hombres y mujeres, ya sea en un sentido de eficiencia en el trabajo (integrar máquinas que faciliten la producción en mayor cantidad y en menor tiempo) o de mejoramiento de las condiciones agrestes de determinados ambientes (los avances en la construcción de espacios libres de enfermedades y peligros a la intemperie).

Lamentablemente, muchos de estos avances, que nacen de la prueba y error, han traído uno de los más irónicos resultados, convertir a nuestro planeta en un ambiente hostil para la vida y que amenaza constantemente el equilibrio natural.  La mayoría de los científicos de nuestro nuevo siglo han admitido que el uso de combustibles fósiles perjudicó mucho al planeta y, desde el punto de vista económico, es una inversión peligrosa, pues su existencia en el mundo puede agotarse y no hay forma de crearla artificialmente, ya que el abastecimiento de estos químicos debajo de la tierra tarda siglos.

Como es de sabios admitir la equivocación, muchos han volteado a ver formas alternativas de energía, la mayoría de ellas, abandonadas en el pasado por el atractivo que tenían los usos de combustibles fósiles. Aquí es donde entra en juego la energía eólica, que tiene sus raíces en la antigua Grecia, pero que nunca avanzó más allá de su primera versión. Así pues, al retomar el camino, los científicos han vaciado todo su conocimiento de mecánica para actualizar este método. Así nacen los más nuevos y modernos aerogeneradores.

Con la más alta tecnología, sus creadores buscan esa tan ansiada eficiencia que les promete recabar la mayor cantidad de energía de cada ráfaga de viento captada por las enormes hélices, cuyo movimiento provoca un aumento en la energía mecánica que es, posteriormente, transformada en la tan necesaria energía eléctrica. ¿Pero cuál es la conexión que dicha tecnología tiene con la naturaleza? La respuesta puede ser dada en diferentes enfoques, sin embargo, es quizá la palabra “imitar a la naturaleza”, la que más peso tendrá para convencer a cualquiera de que la renovación y potencialización de dichas tecnologías es la clave para un mejor mundo.

“Artificial” parecería un antónimo de la palabra “natural”, no obstante, esto nunca lo ha sido del todo. Si ponemos atención a todos los inventos que se han dado a lo largo de la Historia, la mayoría de estos han sido desarrollados mediante la observación e imitación de la naturaleza. Y es que pareciera que uno no puede sino maravillarse por el cómo la naturaleza ha podido mantener un equilibrio tan perfecto.

El problema es que, el hombre, con los avances de los productos nocivos para el ambiente, no notó que su imitación de la naturaleza se mantenía a nivel  superficial (ahora podía volar, ir más rápido, poder mirar en la oscuridad o simplemente usar ropas para protegerse del clima), y no en un nivel profundo, pues cada avance suponía un contaminante o un desequilibrio natural al atentar con la vida natural.

La energía obtenida del viento imita a la naturaleza para crear electricidad, pero no desequilibra nada; en otras palabras, sigue la senda profunda de su comportamiento. Utilizar el viento es una manera de emplear los recursos que tenemos a nuestro alrededor y que no supone un gasto de dichos recursos, pues el viento sigue su camino, sólo se emplea su fuerza para nuestro beneficio. De igual forma, la tecnología interna ha buscado resolver cualquier problema que suponga otro daño durante la recolección.

Y los parques donde se maximiza la transformación están construidos estratégicamente en zonas que obtendrán un mayor beneficio de las cantidades de viento en determinados lugares para no forzar en ningún momento la obtención del recurso (como ocurre con los fósiles y como no ocurre en las acciones naturales que nos rodean) y no dañar o afectar la vida natural en determinado sitio, pues, nuevamente, sólo se está aprovechando lo que ya existe sin que esto suponga la explotación innecesaria del planeta del que no somos dueños, sino habitantes.

Finalmente, no resta sino vislumbrar que la energía eólica cumple con las metas del avance tecnológico con creces. Pues, por un lado, brinda la energía eléctrica con gran eficiencia y sin un verdadero gasto (todo lo contrario, pues al ser una inversión de un producto no perene se vuelve un negocio eterno), con buena calidad y que comienza a demostrar en países como Dinamarca y Alemania que puede contribuir a solventar los gastos de energía diaria de una sociedad real.

Por el otro, es doblemente benéfica, pues no sólo sirve para mantener nuestra comodidad energética de nuestras nuevas tecnologías, sino también su uso reduce el consumo de combustibles fósiles, lo cual ayuda a la Tierra a que pueda reajustar los niveles y recuperar su equilibrio. En conclusión, la energía eólica nos ayuda a imitar esa sabiduría natural del equilibrio ¿Quieres saber más? Contacta a Mase energy, donde retomamos el sendero para crear un mundo mejor.

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