El uso de celdas solares para una revolución ambiental

Bienvenidos nuevamente al blog que en Mase Energy hemos creado para todo el público interesado en el aprovechamiento de aquellas alternativas para producir energía que no propicien los mismos estragos que los métodos y tecnologías más usados actualmente para extraer y transformar recursos no renovables en electricidad. Por ello, hoy hablaremos de la utilización de celdas solares en proyectos tanto industriales o comerciales, como en el hogar de cualquier individuo, que bien pueden considerarse como el inicio de esta tecnología revolucionaria.

¡Comencemos!

En la carrera del progreso, la humanidad tuvo a bien enfocarse en los caminos conocidos para satisfacer sus necesidades básicas, de ahí la explotación de los mantos petroleros determinados para abastecer de esta materia prima a la industria, que se ha centrado desde siempre en la generación de energéticos y otros productos también esenciales.

Pero en la medida en que los seres humanos avanzaban hacia el ideal de una civilización globalmente moderna, los beneficios que se fueron asentando en pos de un “mejor estilo de vida” hicieron que se sobreexplotaran los recursos. Todos sabemos que hoy las reservas petroleras se están agotando y esto plantea el advenimiento de una crisis mundial, o bien, la necesidad de una revolución.

Recordemos que la humanidad, o mejor dicho su historia,  puede dividirse de acuerdo al aprovechamiento de ciertos recursos para su desarrollo, siendo el fuego en la época prehistórica, el principal recurso para llevar a cabo muchas de las actividades básicas para la subsistencia de la especie, pues este ofrecía desde protección, hasta la posibilidad de trasformar los alimentos; para la época actual, el petróleo es su símil, se trata del bien más preciado por todo lo que se puede obtener de él: desde ropa o artículos para uso cotidiano, hasta ser la fuente de energía con la que echamos a andar medios de transporte o con el que se produce combustible para calentar agua para el aseo personal.

Entonces, para entender mejor y más fácilmente el discurrir de la humanidad, se ubica el descubrimiento y el uso de materias que trasforman toda relación humana con respecto a lo acostumbrado hasta el momento, así sucedió con la edad de hierro, que comenzó cuando se aprendió a sacar provecho de este metal, y a partir del cual, por ejemplo, en materia bélica, nada volvería a ser igual.

Así como la industria de la construcción se vería potenciada en su esencia por el uso de este material altamente resistente, que sería ahora la base de las más grandes estructuras. Pero lo más importante de esta forma de comprender a nuestra especie, es que podemos observar que nada es eterno, y que cada cierto tiempo tendremos que buscar alternativas para seguir “avanzando”.

Avanzar, o progresar, hasta hace no mucho se vio como simple sinónimo de acumulación, de mayor producción sin atender que este incremento nos llevaría, lógicamente, al agotamiento de tal o cual materia prima. Y es que el término de modernidad, sobre todo en países subdesarrollados, era malentendido y a lo que se aspirada era a una modernización, a querer poseer lo que las naciones del primer mundo ya tenían. Sin embargo, esto llevó a países como México, a hacer crecer sus urbes sin medida ni planeación, y como resultado ahora ni podemos conducir el auto propio cualquier día de la semana.

Pero países desarrollados como China, también enfrentan niveles de contaminación elevadísimos, ahora que tuvimos la oportunidad de hacer un recuento de las sedes olímpicas por la celebración de esta justa deportiva en Río de Janeiro, pudimos ver imágenes de este gigante asiático en donde sobresale un velo gris que tapa toda belleza y que, para sus habitantes, plantea un estado de alerta en materia de salud.

China es un país que pese a sus deficiencias, como toda nación posee, puede catalogarse como un país moderno en la extensión de la palabra, pero parece que la respuesta para una mejor vida ya no está en ser modernos, o bien, debemos ser modernos pero conscientes de lo que el sistema que rige al mundo ha propiciado, para ajustarlo.

No podemos hablar de modernidad si no hablamos  de capitalismo, pero debemos destacar que no vamos a desdeñar al capitalismo por considerarlo el ente maligno responsable de todas nuestras desgracias, no, como todo régimen tiene sus pros y sus contras, y aunque no nos guste, en la actualidad no hay otro sistema que se le muestre como contendiente a tomar las riendas del mundo para un mejor futuro, tanto a nivel social como a nivel ecológico. La revolución que necesitamos no se dará de la mano de un nuevo sistema económico que rija a todas las naciones, no necesitamos tampoco una figura mesiánica que nos saque del embrollo.

El verdadero cambio, el que todos necesitamos incluida la madre Tierra, es a nivel consciencia, individual, y así como todo ser humano necesita energía para el día a día mediante el simple hecho de ingerir alimentos, los energéticos tienen un papel determinante en la trasformación de nuestra actualidad. El cambio en cuanto a energéticos, como el abandono del petróleo antes de que este se termine y comience la crisis, para optar por la utilización de celdas solares para la transformación de energía solar en electricidad, es una de las vías más reales y efectivas.

Entonces, antes de que el destino nos alcance, antes de que los menos beneficiados sigan padeciendo en primera instancia los estragos del cambio climático, como los cada vez más recurrentes fenómenos naturales que arrasan con comunidades enteras que tardan años en recuperarse medianamente, debemos ubicarnos como posibles actores de una revolución tan necesaria para un futuro prometedor. Súmate al cambio con pequeñas acciones como instalar celdas solares en tu casa o negocio, que por si fuera poco, también te ayudarán económicamente hablando.

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