Paneles Solares | Mase energy

Breve historia de las celdas solares

Hasta ahora hemos hablado largo y tendido acerca de la importancia de la tecnología solar y los diferentes equipos que han surgido a partir del avance en este campo, entre los que destacan las celdas solares, sobre todo porque se trata de los dispositivos fundamentales para el correcto funcionamiento de la mayoría de aparatos que utilizan la radiación solar como principal fuente de energía.

Sin embargo, algo de lo que no hemos hablado tanto y que es de suma importancia para entender mejor esta tecnología es el proceso de creación, construcción y perfeccionamiento de estos dispositivos, el cual fue arduo, complejo y laborioso, requirió una gran cantidad de trabajo e investigaciones por parte de los interesados en el tema e incluso sacrificio, pues durante mucho tiempo este tipo de tecnología fue menospreciado y visto como algo poco útil e intrascendente para la vida del hombre.

Por fortuna, hubo muchos visionarios que previeron la importancia que podría llegar a tener la energía solar para el ser humano y por ello trabajaron e investigaron con el objetivo de poder desarrollar dispositivos con la tecnología adecuada para aprovechar una fuente renovable e inagotable de energía como es la que provee el astro rey.

Así, mientras en el pasado lejano, en las grandes civilizaciones antiguas, el sol era visto como un dios, con el paso del tiempo llegó a ser simplemente un astro luminoso más en el firmamento, y en la actualidad ya es visto, afortunadamente, como una gran fuente de energía gratuita, limpia, eficaz y perfectamente viable.

La historia comienza con las investigaciones realizadas por diversos científicos que se enfocaban en el proceso de transformar la luz o energía luminosa en energía eléctrica, lo cual es conocido como efecto fotovoltaico, investigaciones que se remontan hasta mediados del siglo XIX, específicamente durante el año 1839, cuando el físico francés Alexandre Edmond Becquerel logró obtener tensión eléctrica después de realizar un proceso de irradiación con luz de un electrodo de plata en un electrolito.

Sin embargo, tuvieron que pasar casi 50 años para que Charles Fritts, inventor estadounidense, lograra diseñar y fabricar lo que sería el primer antecedente de las celdas solares, una pequeña celda funcional que transformaba la luz en electricidad, aunque, desde luego, se trataba de un modelo muy débil y que estaba lejos de poder surtir de electricidad una casa o edificio, pues ni siquiera podía surtir de energía una bombilla por mucho tiempo.

No obstante, este antecedente es de suma importancia ya que fue la clara muestra de que la energía solar podía ser utilizada como fuente de energía para proveer de electricidad a diferentes objetos y, en el futuro, con un sistema perfeccionado, incluso una casa entera.

Una vez más, después de medio siglo y de un trabajo constante por parte de físicos y científicos de diversas áreas, fue posible crear los primeros dispositivos funcionales que aprovechaban la energía generada por el sol, tubos y placas colectoras fabricadas con óxido cuproso y los más sofisticados con selenio, aunque aún estaban lejos de ser equipos perfectos y que pudieran ser comercializados.

Pero estos avances ayudaron en gran medida para que las investigaciones continuaran, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1954 Chapin, Pearson y Prince, investigadores estadounidenses, lograron desarrollar una celda fotovoltaica con silicio, la cual tenía una alta capacidad para captar energía solar y transformarla en electricidad, lo cual fue el verdadero avance que permitió a la industria energética creer de verdad que era posible suministrar energía eléctrica a casas, edificios y sus diferentes aparatos aprovechando la energía del sol por medio de estos elementos.

Sin embargo, las primeras aplicaciones de las celdas solares en el mundo real que se llevaron a cabo fueron en la industria aeroespacial, durante la Guerra Fría. Muchos de los satélites que enviaron al espacio estaban equipados con este tipo de tecnología y probaron ser altamente funcionales, pues los colectores captaban la luz del sol y mediante el efecto fotovoltaico transformaban dicha luz en energía que se utilizaba para alimentar determinados puntos o sistemas de los satélites, lo cual implicaba un ahorro de energía.

Por supuesto, en un principio estas implementaciones funcionaban, pero aportaban muy poca energía al satélite, en comparación con el combustible, pero los avances eran claros, aunque se trataba de tecnología bastante cara, razón por la que sólo se utilizaba en una industria como la espacial.

Ya para la década de 1980, la tecnología solar había avanzado lo suficiente como para comenzar a ser utilizada en la tierra, como una forma auxiliar de alimentación de energía eléctrica, es decir, el sistema principal era el cableado tradicional de electricidad generada en las plantas, mientras se contaba con un sistema solar de respaldo, el cual resultó bastante funcional.

Y los avances continuaron, al grado en que muchos dispositivos comenzaron a tener también como sistema auxiliar de alimentación pequeñas celdas fotovoltaicas, principalmente en productos digitales y que requieren poca potencia como relojes, calculadoras, pequeños radios y otros aparatos pequeños.

Ya en la década de 1990, países de primer mundo y con gran capacidad tecnológica como Japón y Alemania comenzaron a diseñar, fabricar y perfeccionar las celdas solares que todos conocemos en la actualidad, dispositivos de gran tamaño y con gran capacidad para captar tanto la luz del sol como su radiación y transformar ambos tipos de energía en electricidad, en cantidades tan grandes como para poder alimentar una casa, al grado de dejar de ser un sistema auxiliar y poder ser considerado como el sistema principal de abastecimiento eléctrico en casas y edificios.

De esta manera llegamos a la época moderna donde, por fortuna, México se encuentra como uno de los países latinoamericanos en los que el uso de energía solar ha tenido mayor crecimiento en la que va de esta década, y como clara muestra de ello están la diferentes empresas, compañías y hogares que ya cuentan con este tipo de tecnología como sistema principal de abastecimiento eléctrico. De hecho algunas compañías constructoras diseñan y desarrollan proyectos de vivienda los cuales son completamente sustentables y como tales cuentan con esta tecnología como parte de su estructura.

Cabe destacar que el avance de esta tecnología ha sido tan grande que ya no sólo la luz del sol es captada por los sistemas colectores, sino también la radiación solar, lo que implica que no se requiere necesariamente de un día soleado y sin nubes para aprovechar la energía que genera el sol, lo cual ha sido un avance significativo para consolidar este tipo de tecnología.

En conclusión, únicamente se puede agregar que el proceso de evolución de las celdas solares ha sido largo, arduo y complejo, pero definitivamente ha valido la pena, pues gracias a ello hoy contamos con tecnología solar funcional y avanzada que nos permite satisfacer nuestras necesidades de energía en cualquier lugar, todo esto sin generar un daño ambiental, pues se trata de energía limpia, segura e inagotable.

Lo único que hace falta es que más personas y empresas se unan a la causa y comiencen a hacer uso de la energía del futuro: la energía solar, y qué mejor opción para ello que Mase Energy, la mejor empresa mexicana especialista en diferentes formas de energía limpia y renovable.

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