La importancia del ahorro de energía eléctrica no sólo involucra darle el mejor uso a los recursos con los que contamos, sino la reducción de combustibles nocivos para el medio ambiente y la atmósfera terrestre.

La energía eléctrica se ha convertido en un recurso sin el cual sería muy difícil imaginar nuestra vida cotidiana, casi tan necesario como el agua, salvo que ésta es un recurso vital para el ser humano.

Ahorro de energía eléctrica | Mase energy

Sería imposible comparar el nivel de vida que han experimentado las sociedades de los siglos XX y XXI con el de hace doscientos años. Basta con activar un interruptor, dispositivo o presionar un botón para que una serie de aparatos que cubren una amplia gama de necesidades humanas puedan funcionar.

Podríamos apostar que muy pocas personas se han detenido alguna vez a pensar en cómo sería la vida humana bajo los parámetros y necesidades de este tiempo, si en algún momento sucediera un colapso energético.

México, en lo particular, destaca entre cientos de países por su gran cantidad de recursos energéticos. No hay que olvidar el importante papel que tiene el petróleo en la producción de electricidad y su huella en el equilibrio ecológico al consumir recursos que no pueden ser renovados.

Aquí radica el principal problema de la energía fósil: en primer lugar la posibilidad de que el petróleo se agote en algún momento está latente; en segundo, entre las consecuencias de la producción fósil se cuentan el sobrecalentamiento global y el efecto invernadero. Ésta es la causa de que en distintos puntos del mundo se mezclen climas propios de una estación en otra.

Pero quizás el mayor problema no se encuentra en el mero uso de este tipo de recursos, sino en una óptica poco responsable donde no se consideran los efectos que se vivirán a largo plazo, así como la falta de conciencia o la incapacidad de algunas personas para ser conscientes de lo necesario que puede ser el ahorro de energía eléctrica y una postura activa ante un problema natural que ya ha empezado a manifestarse.

El ahorro e implementación de acciones a favor del medio ambiente no implican que nuestra calidad de vida o confort tengan que disminuir. A través de acciones aparentemente pequeñas se puede dar un mejor uso a los recursos energéticos, cuidar el capital económico que se posee y beneficiar las condiciones de vida de las próximas generaciones.

Si bien, en otras entradas ya hemos enlistado algunos consejos para llevar a cabo un ahorro de energía eléctrica eficiente desde el hogar o el área de trabajo, en este artículo seguiremos abordando la importancia de tener una postura y actitud responsable con el medio ambiente.

En el lapso de un siglo y un par de décadas la contaminación del planeta ha vivido un proceso de crecimiento exponencial. Ésta es, sin más razones, una de las causas más fuertes para que nuestro medio ambiente sufra condiciones hostiles como la lluvia ácida.

Si pudiéramos ser conscientes de la cantidad de energía y recursos que gasta tan sólo una persona, así como la cantidad de desperdicio que puede generar, entenderíamos que como seres humanos podemos hacer mucho con pequeñas acciones a favor de nuestro entorno, como el ahorro de energía eléctrica o agua.

Tal vez la vida en las ciudades ha hecho más difícil entender cómo el cuidado de los recursos debería tener un peso tan importante como el que posee en nuestra vida cotidiana comer o respirar.

No implementar estrategias de ahorro de energía eléctrica también es una forma de no dimensionar el proceso tan particular que atraviesa la civilización en el presente. Cada año la densidad poblacional aumenta de manera descomunal y países como China o India han sido rebasados por la cantidad de gente que vive en ellos.

El verdadero problema está en cómo dichas sociedades distribuyen o tendrán que distribuir sus recursos, al menos para cubrir los aspectos básicos requeridos por todo ser humano. Hablamos de contar con una casa propia, alimento, agua, servicios de salud, un ambiente social armónico, en condiciones que no causen estragos en la salud de sus habitantes.

Un sistema regido por la oferta y demanda material implica que una persona promedio creerá que mientras más consuma y tenga, más plena será su vida. Mientras más sean las “necesidades básicas”, y a mayor densidad de población, más se explotan los recursos naturales y energéticos.

Esto es sólo un aspecto de un pobre ahorro de energía eléctrica. Las consecuencias en el medioambiente del uso de energía fósil son concretas: el ambiente se contamina y el planeta se sobrecalienta.

Con una visión más amplia, podríamos pensar entonces en las consecuencias de la mala administración de la energía eléctrica en países con índices de población descomunales. Con tan sólo diez países sobrepoblados donde no exista una conciencia y filosofía de vida general de cuidado al medioambiente podríamos cuantificar el tiempo que le queda a la tierra para agotar los recursos esenciales que necesita cada ser humano.

Con un mapa como éste es claro que acciones en apariencia insignificantes como dejar conectada la computadora cuando no es necesaria, gastar una bombilla cuando se puede ocupar energía solar, o no cerrar bien la llave del agua son una pieza más en el mapa de destrucción del hombre.

Sin los recursos esenciales la calidad de vida del hombre en verdad se verá menguada de forma considerable. Ésta es la verdadera demanda y cambio que exige nuestro tiempo.

Los sistemas de energía sustentable son una opción excelente para contribuir al bienestar del planeta. Pensemos ya no en los recursos que consume un ser humano, sino toda una fábrica a lo largo de los años. Consideremos el impacto ambiental que tendrá un cambio como éste.

En Mase Energy nuestra prioridad es que las personas o proyectos puedan alcanzar sus objetivos sin vulnerar el equilibrio ecológico.